colombia entre 1886 y 1930

La regeneración y la constitución de 1886

A partir del inconformismo por parte de un grupo elite del país por la Constitución de Rionegro. Hizo que Rafael Núñez, que en ese entonces era el presidente del Congreso durante la investidura en la presidencia de Julián Trujillo en 1878, su frase emblema «Regeneración o Catástrofe». Durante el período comprendido entre 1880 y 1900, las sucesivas guerras, la anarquía política y la desorganización administrativa dejaron al país dividido y empobrecido. La agudización de las pugnas partidistas y las guerras civiles de 1876, 1885, 1895 y finalmente la guerra civil de 1899 conocida como la Guerra de los Mil Días, junto a la separación de Panamá, marcaron el comienzo y el final de esta época de la historia colombiana.

la Constitución de 1886.

La constitución de 1886 acabó con el federalismo, reconoció a la religión católica como religión oficial, también reconocía al poder central la facultad de intervención en el manejo de la economía del país, dividía el aparato estatal en tres poderes: ejecutivo encabezado por el presidente y sus ministros; legislativo por el congreso y judicial encargado de hacer cumplir las leyes del legislativo.

La regeneración restituyó el centralismo, restringió libertades y estableció un concordato con la iglesia católica. Los principales gestores de la regeneración fueron Rafael Núñez presidente de Colombia varias veces entre 1880 y 1888 y Miguel Antonio Caro presidente de Colombia desde 1892 y 1898.

La guerra de los mil días

El origen más cercano de esta guerra se encuentra en la famosa Constitución de 1.886. Esta había sido expedida para introducir reformas fundamentales a la Constitución del 63 expedida por liberales, exclusivamente, reunidos en Rionegro. Los liberales, se encontraban divididos en dos bandos: los radicales y los independientes. Al subir Núñez al gobierno, por segunda vez, como representante del liberalismo independiente, y tratar de modificar la Constitución del 86, hubo de declararse como partido aparte formando el nacionalista ( en un principio Nacional). Sus componentes eran los liberales independientes y los conservadores no extremistas. Quedaron así los radicales como los representantes exclusivos del liberalismo. Los conservadores tradicionalistas, en cambio, no aprobaron el nuevo partido Nacional como el exponente de su ideología y se declararon como los” Históricos” . El movimiento pro – movido por Núñez se llamó de “La Regeneración” . Esta se consolidó rechazando plenamente a los liberales, excluyéndolos del Congreso y del gobierno, limitándoles la libertad individual y reprimiendo la prensa. Solo tuvieron una pequeña representación en la cámara legislativa. El liberalismo empezó a compactarse y fue apoyado por los conservadores históricos, quienes no consideraban a los nacionalistas como seguidores de las ideas de José Eusebio Caro ni de José Hilario López, y pidieron una reforma constitucional de tipo legal y administrativo con el fin de implantar una realidad democrática de la Constitución de 1.886. En 1.899 se nombró a Manuel Antonio Sanclemente como presidente de la República de Colombia, y a don José Manuel Marroquín como vicepresidente. El primero iba en contra de la reforma (Nacionalista) y el segundo en pro. Debido a la edad del Dr. Sanclemente (85 años) debió retirarse de Bogotá pues su altura lo afectaba, e ir a Anapoima. Quedó como presidente Marroquín quien gobernó del 7 de agosto de 1.898 al 3 de noviembre del mismo. Se rodeó de conservadores históricos y dirigió un mensaje a la cámara pidiendo reforma de la Constitución del 86, lo cual fué acogido por los históricos y los liberaLes. Los nacionalistas vieron amena zada su hegemonía y presionaron al Dr. Sanclemente paja que asumiese el poder de nuevo, lo cual hizó el tres de noviembre de 1.898. Ante la oposición de hecho se decidió el levantamiento de los 1ibrales apoyados por los históricos. Dentro de los dirigentes liberales se encontraban el General Vargas Santos (Nuevo director del partido liberal),Benjamín Herrera, Justo L. Durán, Foción Soto, Paulo Emilio Bustamante, Cenón Figueredo. Dentro de los nacionalistas estaban Manuel Casabianca, Nicolás Perdomo, Ramón González Valencia, Pedro Nel Ospina, Carlos Albán, Víctor M Salazar, Alfredo Vásquez Cobo . El 18 de octubre de 1.899 empezó la revolución en ej Socorro (Santandér), dirigido por el general Francisco Gómez Pinzón, cumpliendo lo dispuesto por Paulo Emilio Villar. En el Cauca la dirigió Aristides Conde y en Barranquilla Julio E. Vengoechea. Las primeras derrotas militares para el bando liberal comenzaron días más tarde de haber iniciado la guerra en la batalla de los Obispos en el Río Magdalena el 24 de octubre de 1899. Pero el sector conservador, también se vio envuelto en problemas bastante delicados. Estos últimos se dividieron entre Históricos y Nacionalistas en un frenético intento de poner el país en orden [cita requerida]. Los primeros lograron derrocar al presidente Sanclemente para colocar a su sucesor José Manuel Marroquín. Por su parte los liberales nombraron presidente del país a Gabriel Vargas Santos para que opacara a los mandatarios constitucionales del sector conservador. Conforme al avance de la guerra, ésta tomó un giro más represivo y cruel, incluso la población se dividió para tomar parte en cada bando de un modo más fanático, pese a los esfuerzos de cada partido por obtener victorias que luego serían ilusorias. Sin duda, las batallas de Peralonso y de Palonegro (Santander) pusieron al país en su lugar en cuanto a la magnitud de los daños que dejaba la guerra. En la primera, los liberales obtendrían su última victoria de manos de Rafael Uribe Uribe. En Palonegro (25 de mayo de 1900) los conservadores detuvieron a sus enemigos forzándolos a un combate de desgaste, seguidos por el sitio a la ciudad de Cúcuta. Los tratados de paz se firmaron en la hacienda Neerlandia (en la zona bananera del Magdalena, cerca a Ciénaga), el 24 de octubre de 1902, pese a que los combates duraron hasta noviembre de ese año en Panamá desde finales de 1901 entre los navíos Almirante Padilla (liberales) y el Lautaro (de propiedad chilena, expropiado por los conservadores), del cual fueron derrotados frente a la ciudad de Panamá el 20 de enero de 1902. Con la muerte del general Carlos Albán, que viajaba en el Lautaro, el istmo de Panamá queda sin representante, siendo nombrado Arístides Arjona. Más tarde vino la constante amenaza de la marina estadounidense enviada por el gobierno de Theodore Roosevelt para proteger los futuros intereses en la construcción del canal de Panamá. Los liberales de Benjamín Herrera depusieron las armas sin combatir la amenaza exterior. El tratado de paz definitivo se firmó el 21 de noviembre de 1902 a bordo del acorazado estadounidense Wisconsin atracado en la bahía de Panamá. El tratado fue firmado por el general Lucas Caballero Barrera, en calidad de jefe de Estado Mayor del ejército unido del Cauca y Panamá, junto con el coronel Eusebio A. Morales, secretario de Hacienda de la dirección de guerra del Cauca y Panamá, en representación del general Benjamín Herrera y del partido liberal; y por el general Víctor Manuel Salazar, gobernador del departamento de Panamá, y el general Alfredo Vázquez Cobo, jefe de Estado Mayor del ejército conservador en la Costa Atlántica, el Pacífico y Panamá, en representación del gobierno Firma del tratado de Wisconsin, 1902 Después de la guerra, Colombia quedó totalmente devastada en todos los aspectos: la crisis económica de la preguerra se agravó con la separación de Panamá el 3 de noviembre de 1903. Ante el rechazo del Tratado Herrán-Hay por parte del congreso colombiano, los panameños impulsaron sus viejas intenciones de separarse y con el apoyo militar y político de los Estados Unidos declararon su independencia el 3 de noviembre de 1903. Unos días después, el gobierno y congreso panameño concedieron a los Estados Unidos, a través del tratado Hay-Bunau-Varilla, el control a perpetuidad de la zona del canal, el cual se mantuvo hasta el cumplimiento de los Tratados Torrijos Carter. Por otro lado, Estados Unidos normalizó sus relaciones con Colombia, por medio de un tratado Urrutia-Thomson, firmado en abril de 1914 durante el gobierno de Carlos E. Restrepo. En este tratado, Colombia reconoció la separación de Panamá y fijó límites con el mismo. Por su parte, Estados Unidos se comprometió a pagar 25 millones de dólares a Colombia como indemnización por haber influido en la separación. Al país le costó proteger el delicado equilibrio de paz durante aproximadamente 45 años hasta que la violencia bipartidista hizo que las tensiones se salieran de control hasta 1958 (por el pacto del Frente Nacional) y el cual fue el precedente del actual conflicto armado de la segunda mitad del siglo XX y comienzos del siglo XX

El quinquenio de reyes

En su programa de restauración, fomentó la paz nacional, el mejoramiento de la economía y el saneamiento de las finanzas públicas. Impulsó las obras públicas, especialmente carreteras y ferrocarriles. Los caminos coloniales se fueron convirtiendo en carreteras, precisamente en una época cuando se importaron los primeros automóviles. En el quinquenio se imprimió una idea económica con tendencia a la modernización, infundiendo conciencia sobre los recursos óptimos. El proteccionismo económico de Reyes estimuló la industria nacional; se facilitó la creación de nuevas industrias, algunas de las cuales fueron subvencionadas para su mejor desarrollo. Reyes se preocupó también por el arreglo definitivo de la deuda externa. Obras públicas En la administración pública, fundó el Banco Central para la organización de las finanzas; reorganizó las rentas. Organizó la Hacienda; dio solidez y dinamismo al ramo de la tesorería; creó el Ministerio de Obras y concluyó las obras de los Ferrocarriles de Antioquia, Girardot y Buenaventura; construyó también los Ferrocarriles de Ambalema, la Sabana, Puerto Wilches a Bucaramanga y el de Buenaventura. Inició y terminó la Carretera Central del Norte, llevándola hasta su ciudad natal Santa Rosa de Viterbo, en un trayecto de 230 kilómetros, dejándola apropiada para el tránsito de automóviles. Hizo el camino de las Papas entre Popayán y río Micay; también el camino de Antioquia al Chocó. Se preocupó por la navegación por el Magdalena, la cual puso en magníficas condiciones por su rapidez, volumen de tráfico y eficiencia. El Gobierno del Quinquenio fomentó la industria; estimuló los tejidos de Samacá y Bello; propulsó la minería especialmente en Chocó, Cauca, Antioquia y Santander. Atrajo capitales del exterior y dio garantías a las inversiones. Fomentó la producción bananera, en el área, que desde entonces lleva el nombre de Zona Bananera. Dio mucha importancia a la instrucción pública y dio realce a las Escuelas Normales. Estableció escuelas nocturnas para los artesanos. Organizó la Escuela Militar para la formación de la oficialidad del Ejército; fundó y organizó la Escuela Naval. Reyes auspició en 1905 la creación de nuevos departamentos; su idea era acabar con el fuerte poder político de los antiguos estados federales. En 1908, el país se dividió en 35 departamentos. Para poder establecer el orden en un país con tendencias anárquicas, gobernó con mano fuerte, dentro de las ideas de Orden y Progreso. Ante la oposición, disolvió el Congreso y en su reemplazo nombró una Asamblea Nacional Constituyente con participación del liberalismo. Cuando estableció la Asamblea se convirtió en dictador , lo cual dio motivo al movimiento nacional contra la dictadura, el cual culminó el 13 de marzo de 1909, con un movimiento estudiantil de los trecemercistas . El Presidente renunció a la Presidencia y partió hacia Europa. Fijó su residencia en España, donde se dedicó a sus escritos y conferencias. Escribió: Viajes a España y Portugal, España y América, A través de la América del Sur, Las dos Américas, Notas de viaje, Por Colombia, Por Iberoamérica, Escritos varios, y otras. Su mayor aporte fue estimular la modernidad en una época de crisis nacional.

El gobierno de pedro nel Ospina  (1922-1926)

Pedro Nel Ospina fue elegido presidente en 1922, derrotando, al parecer fraudulentamente, al candidato liberal Benjamín Herrera. Durante este gobierno, el país recibió 25 millones de dólares del gobierno estadounidense como indemnización por la separación de Panamá. Este dinero se destinó a la construcción y ampliación de obras públicas y vías férreas en zonas como Antioquia y el Pacífico. Ospina trajo al país misiones de técnicos extranjeros. Las principales misiones fueron: la de financistas estadounidenses que organizó la Hacienda pública, el Banco Hipotecario, la Contraloría y el Departamento de provisiones, la Misión Pedagógica que fundó el Instituto Técnico Central y dio orientaciones en lo referente a la educación pública.

La masacre de las bananeras

Entre 1926 y hasta 1930 fue presidente el Sr. Miguel Abadía Méndez. Puede decirse que en la década de los veinte del siglo pasado la clase obrera colombiana libró múltiples batallas en defensa de sus derechos y reivindicaciones, tanto frente al sector privado, como al público, pero lo fundamental fueron luchas antiimperialistas contra la voracidad de las agencias monopólicas gringas, que fuera de saquear nuestro recursos naturales, impusieron con la complacencia apátrida de los gobiernos de turno un régimen esclavista contra los trabajadores. De estas luchas se destacan las siguientes: la huelga de los trabajadores de la Tropical Oil Company en 1924. La huelga de los trabajadores del Ferrocarril del Pacifico en 1926. En 1927, bajo la dirección de Raúl Eduardo Mahecha, María Cano e Ignacio Torres Giraldo, se dio otra batalla de los trabajadores de la Tropical Oil Company, en Barrancabermeja, en la que fueron asesinados media decena de huelguistas. En noviembre de 1928 estalló la huelga de los trabajadores de la Zona Bananera del Magdalena, contra la United Fruit Company, de Boston, por negarse la empresa gringa a dar solución a un pliego de nueve puntos que demandaba aumento salarial y otras reivindicaciones básicas. Los gringos, fuera de explotar grandes extensiones de tierra, imponían una explotación sin límites contra los trabajadores colombianos. En el departamento, con la complacencia y la protección del gobierno, la compañía funcionaba como una República independiente. Tenía bajo su dominio y para uso privado ferrocarriles, puerto marítimo, ciudadelas y campamentos, mientras los obreros y sus familias vivían en insalubres muladares. El enclave de la United controlaba la vida en la región. A los trabajadores se les pagaba con bonos que emitía la misma compañía y que solo tenían valor en los comisariatos de la misma empresa, que además controlaban los precios de los artículos. Ante el pliego de peticiones presentado por la organización de los trabajadores, la empresa se negó sistemáticamente a negociar, por lo cual los obreros, el 11 noviembre, declararon la Huelga. La empresa envió esquiroles a las plantaciones, amparados por piquetes del ejército y la policía. El 5 de diciembre, el comité ejecutivo de la Unión Obrera citó a los huelguistas a una concentración en la ciudad de Ciénaga, donde se anunció la llegada del gobernador, funcionario que nunca apareció. Los obreros comenzaron a preparar para el día 6 de diciembre una marcha hacia Santa Marta, la capital. En la noche del día 5 se presentó en la plaza de Ciénaga una tropa al mando del general Carlos Cortés Vargas, que informó a los huelguistas que la zona se declaraba bajo estado de sitio y ordenó dispersarse a los manifestantes. Ante la firmeza de los trabajadores, quienes con toda decisión se reagruparon bajo las consignas “¡Abajo el imperialismo yanky!” y “¡Viva Colombia Libre!”, el general Cortés ordenó abrir fuego en la madrugada del 6 diciembre de 1928. Al final de este dantesco episodio, el gobierno de Miguel Abadía Méndez anunció oficialmente que los acontecimientos de Ciénaga habían dejado 13 muertos y 19 heridos. Pero las comisiones de investigación, como la encabezada por Jorge Eliécer Gaitán, en representación del Congreso de la República, descubrieron fosas comunes y se cree que las víctimas fueron más de 1.500, la más grave matanza de trabajadores en toda la historia del país. El gobierno terminó siendo señalado como criminal y enemigo de la patria y enfangado por la denominada “gran depresión” de 1929, crisis que afectó la estructura económica mundial y que en nuestro país llevó a la quiebra decenas de miles de productores y paralizó las obras públicas, basados fundamentalmente en préstamos de agencias extranjeras. Así terminó la sanguinaria Hegemonía Conservadora, que en las elecciones de 1930 fue derrotada por el liberal Enrique Olaya Herrera, antes embajador en Washington y connotado testaferro de las empresas petroleras gringas.

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