El cisma de oriente

Este hecho fue el resultado de un largo proceso de divergencias entre bizantinos y romano-germánicos, en el que se pesaron más las diferencias políticas y mentales que en las relativas a dogmas:

El cristianismo se vivía de modo distinto. En el Imperio, la misa y demás cultos se celebran en griego y los sacerdotes podían casarse. Los dogmas eran objeto de discusiones y precisiones teológicas, debido a la cultura griega, la superioridad intelectual de las capas dirigentes y el cuidado en que las creencias de paganos y musulmanes que lo rodeaban no deformaran la fe cristiana. Por el contrario, en occidente el latín era lengua oficial de la iglesia y los reinos, se había impuesto el celibato del clero y, por el retroceso intelectual, la religiosidad se vivía sencilla y sin explicaciones racionalistas; sólo una parte del clero tenía capacidad para la teología.

El cesaropapismo era aceptado en el Imperio pero no en Occidente. Los emperadores tenían autoridad para designar y destituir a los patriarcas y presionaron a algunos papas para que aprobaran sus opiniones dogmaticas. En Occidente, los papas actuaban con la libertad porque los reyes germánicos no intervenían en la doctrina.

Los antagonismos entre papas y patriarcas. De acuerdo con los concilios, el papa era el primero de los patriarcas y obispos. Su supremacía espiritual se reconocía en todo el Occidente europeo y los papas querían extenderla a los obispos del Imperio. Pero el patriarca de Constantinopla era la máxima autoridad religiosa en Bizancio y reclamaba igual jerarquía que el papa y que Constantinopla tuviera iguales privilegios eclesiásticos que roma.

Las diferencias se agudizaron desde el siglo Vlll por la lucha iconoclasta (del griego ícono = y clástica = destrucción) que desató el emperador León lll el isáurico, al prohibir la representación de Cristo, la virgen y los santos, por considerar que eran objeto de idolatría y no de veneración. Durante un siglo (728-787 y 813-843), hubo destrucción de imágenes y persecución del gobierno a los que se opusieron. El papa mantuvo el culto en Occidente, condeno a los iconoclastas y aunque logro que un concilio restableciera las imágenes, se independizo políticamente del emperador y se alió con el rey de los francos. Esto causo malestar en el Imperio.

Surgieron otras tenciones por las jurisdicciones eclesiásticas del papa y el patriarca para cristianizar a los eslavos. El patriarca focio, un laico erudito elevado a esa dignidad por el emperador, se opuso  la supremacía papal. Un sínodo reunido por el papa Nicolás l lo destituyo y fosio reacciono, acusándolo de hereje por  su interpretación del dogma sobre el Espíritu  Santo, la imposición  del celibato y otras cuestiones litúrgicas (869). Un concilio bizantino declaro destituido al papa. La situación se arreglo temporalmente pues el Emperador destituyo a focio, pero ya la división era una realidad respaldada por todos los sectores sociales del imperio.

El cisma se formalizo en 1054, cuando ante una nueva divergencia, los delegados del papa y el patriarca Miguel Cerulario asumieron posiciones soberbias e intransigentes. El patriarca y sus seguidores fueron excomulgados y cerulario reunió un concilio bizantino que con la aprobación del emperador, excomulgo al papa y a sus fieles. Este hecho de gran trascendencia histórica divido a la cristiandad en iglesia Ortodoxa, cuyo jefe es el patriarca de Constantinopla, e iglesia católica bajo la autoridad del papa división que persiste desde entonces. 

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