El epicureísmo y el estoicismo

El epicureísmo y el estoicismo se plantean como reconcentra el idealismo platónico, así como contra la religión popular basada en la superstición y demás creencias en extraños poderes sobrenaturales.

El idealismo platónico, y especialmente su teoría de conocimiento, llevaban a la conclusión que los más llamados a gobernar el estado eran aristócratas. De otro lado los gobiernos, por medio de las creencias podían más fácilmente controlar la forma de pensar y sentir del pueblo. En este sentido, el epicureísmo especialmente y el estoicismo, son también una reacción política.

El EPICUREISMO

FUNDAMENTO EN LA TEORIA ATOMAL

Como punto de partida en su lucha contra el idealismo y la superstición, el epicureísmo tomó partido en favor de una ciencia de la naturaleza que pudiera explicar claramente los fenómenos

Como es natural en este tipo de concepciones se planteó desde un principio que todo fenómeno es material. Como fundamento científica, acepto la teoría atonal de Demócrito, según la cual todo lo que existe está compuesto de partículas mínimas o indivisibles, que dependiendo del orden en que se organice forma los diferentes seres.

Dado lo anterior entonces todos los fenómenos podían ser explicados por medio de movimientos de los átomos. Este movimiento era además enteramente autónomo y libre de influencias diferentes a la que pudieran darse los átomos entre sí. De tal modo las explicaciones fantásticas de la superstición popular perderían todo su fundamento y toda su fuerza para el manejo de la ideología del pueblo

CONCEPCION MATERIALISTA DEL ALMA

Dado que todo fenómeno está formado por átomos, lo que se llama alma es igualmente un compuesto atonal, y por tanto material. De allí entonces, que no existe diferencias entre el alma y el cuerpo son simplemente nombres diferentes, dados a una misma realidad: hombre; donde por alma se refería a aquellas funciones y manifestaciones más complejas y que más difícilmente se podía reconocer en un organismo especial. Y cuerpo se refería a aquellas funciones más sencillas, identificables en un órgano o sistema y que se encontraban igual en los animales.

No existiendo entonces un alma de naturaleza diferente a lo material del cuerpo, no era posible el idealismo. Por lo tanto, el ser humano debería dirigir todos sus actos al mejoramiento y felicidad en la vida actual,  material y perecedera

LA EDUCACION PARA ELIMINAR LA SUPERSTICION

Dos serian entonces  los mecanismos, a eliminar ser pueblo la superstición: la investigación científica de la naturaleza y; la educación popular de los descubrimientos de aquellas investigaciones

Por medio de la investigación científica, no solamente se podría especificar naturalmente los fenómenos que producían temor en el pueblo, sino también llegar a descubrimientos prácticos que permiten mejorar la vida humana

Por ejemplo, con los conocimientos médicos se eliminaba el dolor por medio de intervenciones racionales del médico en el cuerpo humano, y no atreves de rezos o sacrificios paganos. Se eliminaría de tal modo la creencia difundida entonces, que el dolor y la enfermedad son cas tipos de lo a aquellos que se ofrecen con su mal comportamiento.

La educación popular, no solo excesiva de los aristócratas, permitirá que el pueblo entienda por medio de la razón y la práctica, todos los fenómenos físicos que hasta entonces era explicados por temerosos dioses: del mar, del trueno, de fertilidad, de los vientos, entre otros. De este modo, según el picor, se elimina la posibilidad de que los sacerdotes, quienes monopolizaban el poder de influir sobre la voluntad de los dioses, utilizaran con fines políticos, supuesto poder, logrando así doblegar la voluntad popular a sus propios intereses.

LA FELICIDAD HUMANA

Cuatro, según el picor, eran las fuentes de infelicidad del hombre: temor a los dioses, miedo a la muerte, ansia de placeres y pesar por los dolores.

El dolor físico seria eliminado o disminuido por la medicina. El temor a los dioses por la explicación científica de los fenómenos, y el miedo a la muerte, seria eliminado al rechazar la idea de un alma espiritual que pudiera ser condenada. La muerte no sería más que la descomposición de la organización atol del individuo, y sería tonto oponerse a ello, por tratarse de un hecho real. Debe aceptarse como algo natural. Lo contrario, no sería más que ignorancia.

Al placer debe enfrentarse la prudencia, o de lo contrario pueden aquellos ser mas, fuente de dolor que de satisfacción.

No habrá de buscarse aquellos placeres de difícil o imposible consecución, ni menos aún aquellos de corta duración. Plantea Epicuro. Que los placeres del lujo y el exceso, son justamente los más difíciles y breves, y que además siempre buscan mayor satisfacción convirtiéndose en vicios.

Deberán por tanto referirse a aquellos placeres sencillos que provienen de la tranquilidad de la aparición de la vida y la verdad. Comprender por qué las cosas son como son, es un placer que queda para siempre en la muerte, y que nadie lo puede perder, una vez adquirido. Aquel que lleve una vida sencilla y que dependa lo menos posible de objetos superfluos, tendrán menos oportunidades de pérdida o separación de aquellos objetos. Por lo tanto su felicidad natural, será menos empañada por la desgracia 

EL ESTOICISMO

La diferencia fundamental entre el estoicismo y el epicureísmo, en la ausencia de un desarrollo de la ciencia y una intervención política en un primero.

El estoicismo igualmente acepta que la naturaleza es a tomar, pero coincide en dos diferencias fundamentales. Primer la concibe como un proceso circular: la naturaleza cumple un gran circulo, en el cual, por lo tanto regresa siempre al mismo punto y donde todos los fenómenos se repetirán siempre de la misma manera

Segundo: existe un alma; un soplo, que mueve esa naturaleza pero que se identificó plenamente con ellas: alma y naturaleza son una misma cosa.

LA FELICIDAD ES “ATARAXIA”

 Dado lo anterior entonces, todo fenómeno es así y no puede ser de Orta manera. Y el hombre será feliz solo en la manera en que, más que acepte como vienen los fenómenos, se integren a ellos aceptándose plenamente. Ir contra la corriente universal del mundo. Es inútil por completo, y por lo tanto es más posible obtener infelicidad de ellos, que satisfacción.

El aceptar las cosas como son, y aceptarlas así como satisfacción induce al hombre a la imperturbabilidad, a la tranquilidad total, pues no vale la pena afanarse por lo que suceda. Igual va a suceder de este modo.

A aquella imperturbabilidad se le llamo con el termino griego “ataraxia”, que quiero decir esto justamente.

Esta ataraxia será un gozó y felicidad pasiva, determinada en la contemplación de la verdad natural y la vida sencilla.

 

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