El África subsahariana

Tierras de riquezas naturales sin cuenta, pero de pobreza para sus gentes igualmente inconmensurable. Tierra a la que los esclavistas arrebataron entre 30 y 40 millones de habitantes. Tierra pisoteada por todas las ambiciones.

En el África Negra el movimiento anticolonial ha tenido dos etapas: una a finales de los años 50 y que correrá hasta mediados de los 60. Otra a mediados de los 70 y que significa el fin del imperio portugués.

Cabe en este apartado una breve mención del estado de la población africana trasplantada a los EE.UU. En los años 50, se afirmó un movimiento por los derechos civiles y políticos de los negros, en lo fundamental contra la discriminación racial. Descolló el esfuerzo del pastor bautista Martin Luther King, quien empleo tácticas no violentas para reivindicar la igualdad de su gente.

La consolidación de los nuevos estados ha sido difícil. Como en ninguna otra parte, el legado de la arbitrariedad colonialista ha implicado enfrentamientos y guerras inútiles. Los resquemores y recelos, que el colonialismo utilizo para dividir las poblaciones africanas, resucitan y se renuevan en función de los intereses neocoloniales de las antiguas metrópolis.

Agréguese a lo anterior el impactó del hambre, que avanza bien por causa de las guerras tribales, como en los casos de Biafra y Ruanda, bien debido al avance del desierto del Sahara, que invade implacable el suelo africano.

A finales de los años 80 termino por fin la última ignominia contra la humanidad negra: el apartheid surafricano. En un proceso negociado, obra maestra de ingeniería política, el Consejo Nacional Surafricano acordó con el gobierno blanco las condiciones para acabar con el apartheid y dar paso a la democracia en Sudáfrica. En esta negociación se destaca Nelson Mandela como uno de los grandes estadistas de este fin de siglo.

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