Geografía de América durante la colonia

 

Para analizar los paisajes en la fase colonial es importante tener en cuenta que durante los siglos XVI a XVIII predominaba el paisaje natural, es decir, zonas en las cuales no se había presentado la intervención humana. Esto debido a que el crecimiento demográfico era limitado y a que la población existente se concentraba en zonas reducidas y tradicionales. En Europa, por ejemplo, la población se localizaba en las zonas planas cercanas a los ríos y en las costas pobladas desde la antigüedad. De manera que existían enormes territorios cubiertos de bosques que aún no habían sido explorados y mucho menos vinculados a los procesos productivos.

En América durante el siglo XVIII, en pleno apogeo colonial, se podían identificar las siguientes regiones geográficas:
 

  • La franja costera nororiental de Norteamérica, zona de colonización inglesa, donde se establecieron las trece Colonias. Se destaca por su creciente poblamiento y por la expansión de actividades agrícolas, mineras y manufactureras. Su actividad comercial se centró en el puerto de Boston.
  • El altiplano mexicano, región densamente poblada y corazón del Virreinato de la Nueva España. Esta región estaba controlada desde un importante número de centros urbanos, entre los que sobresale México; en ella se desarrollaban las actividades agropecuarias y mineras que utilizaban gran cantidad de mano de obra indígena.
  • Las Antillas conformadas por Cuba, Jamaica, La Española y Puerto Rico. En estas islas se destacó la agricultura de plantación de caña de azúcar, tabaco, cacao y algodón, que utilizó fuerza de trabajo negra esclava. También fue importante la actividad comercial favorecida por la existencia de diferentes puertos como La Habana, Kingston y San Juan.
  • Las áreas portuarias continentales como Portobello en el istmo de Panamá, Cartagena en la Nueva Granada y Caracas en la Capitanía de Venezuela. En estas regiones aledañas predominó el comercio, allí llegaban las mercancías europeas y desde allí se exportaban los productos agrícolas de las plantaciones aledañas que utilizaron fuerza de trabajo esclava.
  • El Virreinato de la Nueva Granada, tuvo pequeñas subregiones, como:
    • El Altiplano Cundiboyacense. Región conformada por haciendas y estancias que utilizaban el trabajo indígena controlado desde la capital Santafé de Bogotá.
    • La zona antioqueña. Centrada en la minería del oro en pequeña escala y gobernada desde Santafé de Antioquia.
    • El gran Cauca. Comprendía los altiplanos del sur hasta la región chocoana; la minería se realizaba con cuadrillas de esclavos y la agricultura en haciendas que utilizaban la mano de obra de la abundante población indígena.
    • La región oriental. Conformada por el actual departamento de Santander, estuvo dedicada a la agricultura y a la manufactura realizada por un reducido número de colonos blancos y mestizos.
  • La región occidental, conformada por la costa y la zona montañosa andina del virreinato del Perú –actuales Ecuador, Perú y Bolivia– estuvo densamente poblada por comunidades indígenas vinculadas al trabajo agrícola y minero, y controladas desde Lima donde residía la población blanca.
  • La región aledaña a Buenos Aires, que estaba dedicada al comercio y la agricultura realizadas por colonos blancos. Allí la población nativa fue desplazada hacia el interior.
  • La costa suroriental de Brasil, donde se concentró al colonización portuguesa con sus puertos y enormes plantaciones tropicales de caña, tabaco que utilizó trabajo esclavo.

Aparte de las anteriores regiones geográficas, el resto de América que comprendía la mayor superficie, se encontraba prácticamente deshabitado y desvinculado del sistema administrativo y productivo colonial. Es así como las llanuras canadienses, la llanura central y la costa oeste norteamericanas, Centroamérica, los valles interandinos colombianos, los llanos colombo-venezolanos, la llanura amazónica, el Gran Chaco y la Pampa argentina eran extensas zonas cubiertas de bosques, pastizales y selvas en las cuales habitaban comunidades indígenas seminómadas que no habían sido sometidas por los blancos y que conservaban, tanto sus formas productivas de subsistencia, como sus tradiciones culturales. La exploración de esas tierras y el sometimiento o la eliminación de dichas comunidades se inició después de la segunda mitad del siglo XIX.

 

 

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