Gobierno de Pedro Nel Ospina

En 1922, Pedro Nel Ospina se postuló como candidato único del conservatismo para la Presidencia, contra el candidato liberal general Benjamín Herrera. El 7 de agosto de 1922 se posesionó, y su principal preocupación fue modernizar e industrializar el país. Cuando llegó a la Presidencia, el caos estaba en todos los sectores de la vida nacional y la incipiente clase obrera trataba de organizarse. Su lema fue «probidad y eficiencia», concentrando su interés en el manejo de los fondos públicos. Su programa se basaba en el trabajo unido de los distintos estamentos para el beneficio común, en la pureza del sufragio y en la metódica orientación de la función estatal hacia las necesidades esenciales.

 

Ospina fue el primer presidente del mundo que empleó el avión para misiones oficiales, al viajar, poco después de electo, entre Puerto Berrío y Girardot. El presidente Ospina desarrolló las vías de comunicación con los dineros de la indemnización que pagó Estados Unidos por la separación de Panamá, y con el crédito extranjero; esta época se conoce como «La Danza de los millones». Marcó las pautas para el desarrollo del país a partir de un plan de obras públicas, bajo la dirección de sus dos ministros del ramo, Aquilino Villegas y Laureano Gómez.

 

Los ferrocarriles recibieron un gran impulso, posibilitando con ello el progreso del país; de los 900 kilómetros que había de línea férrea, pasó a 1500, y hacia 1930 había 2700 kilómetros, con los que se pudieron incrementar las exportaciones de café. Construyó el Ferrocarril del Pacífico y firmó el contrato para la construcción del muelle de Buenaventura. Favoreció la aviación comercial, con la constitución de la empresa colombo-alemana CSADTA, primera compañía de aviación en América Latina, que, junto con el uso del correo aéreo, permitió una mayor integración del país a la economía mundial. Construyó el oleoducto Barrancabermeja-Cartagena, inaugurado en junio de 1926. Creó el Banco Agrícola Hipotecario. Mejoró la preparación científica de los oficiales del ejército trayendo una misión suiza.

 

Trajo una misión pedagógica alemana, compuesta por Anton Etiel, Carl Deckers y Carl Glockner, para reformar la instrucción pública en 1924, pero la reforma no llegó a efectuarse a cabalidad por la oposición de que fue objeto, entre otras por el clero; el proyecto contemplaba reformas de la primaria, la secundaria, el magisterio, la universidad y el mejoramiento de la remuneración de los profesores para profesionalizar la enseñanza. Aunque el Congreso no estudió siquiera el proyecto de ley, durante el gobierno de Ospina se acrecentó la instrucción pública. Reglamentó el ejercicio de la dentistería y el servicio de higiene pública; compró el Laboratorio Samper-Martínez, que no prosperó; inauguró el edificio para el Laboratorio Nacional de Higiene, dirigido por el doctor Pablo García Medina; y mejoró los lazaretos construyendo acueductos, carreteras, plantas físicas y aumentando las raciones para los enfermos. Uno de los principales actos de gobierno fue haber traído la misión de expertos extranjeros financieros, dirigida por Edwin Walter Kemmerer, que llegó al país en 1924 y organizó el Ministerio de Hacienda y de Crédito Público para la recaudación de rentas e impuestos y la regulación de gastos; y creó la Contraloría General de la República.

 

Fruto del trabajo de la misión Kemmerer fueron las reformas y el desarrollo de las finanzas aprobadas por el Congreso Extraordinario de 1923, entre las cuales estaba la fundación del Banco de la República y la estructuración del organismo económico nacional; la ley de fuerza restrictiva del presupuesto, que cimentó el crédito del Estado; la creación del Departamento de Contabilidad y la Contraloría, así como de establecimientos bancarios e instrumentos negociables que regularon y fomentaron una parte de la actividad comercial; y la ley de impuesto sobre la renta, que dio un mejor carácter a los recaudos y desahogó el fisco. Pedro Nel Ospina también se preocupó por las relaciones exteriores; en 1924 restableció las relaciones con Panamá y firmó los límites definitivos entre las dos naciones; y fijó los límites terrestres con Venezuela, que se habían empezado a discutir en la administración Concha. Reorganizó los ministerios: Correos y Telégrafos, Gobierno, Guerra, Hacienda y Crédito Público, Industrias, Instrucción y Salubridad, Obras Públicas y Relaciones Exteriores.

 

El gobierno de Ospina se preocupó por mantener la paz y generar trabajo, significó el paso de la sociedad típicamente agraria a la relativamente industrializada. Cuando dejó la presidencia, Ospina se había transformado de general en un gran estadista. Sin embargo, las obras que emprendió, gracias a los empréstitos exteriores, aumentaron mucho la inflación, hasta el punto de Llegar a producir una crisis que trajo la desvalorización de la propiedad y la ruina de muchos. Ospina dejó el gobierno con graves problemas económicos. Los liberales, que no participaron en su gobierno según lo acordado en la Convención de Ibagué, tampoco presentaron candidato en 1926. Así, Miguel Abadía Méndez fue elegido sin contendor para el período presidencial 19261930. Después de la presidencia, Pedro Nel Ospina recordó los tiempos en que tanto amó la literatura y al poeta Gregorio Gutiérrez González. Elegido diputado por el norte de Antioquia, no pudo asistir a la posesión del cargo, sólo asistió a la Asamblea el 28 de marzo. Debido a su grave enfermedad, el gobernador de Antioquia mandó suspender los preparativos para los carnavales. Murió el 1 de julio de 1927 en Medellín.

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