La colonizacion antioqueña

Se conoce como «Colonización antioqueña» el proceso mediante el cual se colonizaron diversos territorios deshabitados de Colombia al occidente del país y principalmente al sur de Antioquia, en áreas geográficas de los actuales departamentos de Caldas, Risaralda y Quindio;

Acosados por la falta de trabajo en la minería y sin posibilidades de dedicarse a la agricultura en tierras tan estériles y concentradas en su propiedad por unos pocos, no tuvieron más que emigrar a regiones más propicias para su subsistencia y expansión.

La búsqueda de oro, y en especial, de las guacas, fue una causa de la colonización, pero no la determinante.

Las primeras poblaciones fundadas fueron Sonsón  (1797),  Abejorral  (1808) y Aguadas (1814), bases de la expansión de la población colonizadora. A partir de la década de 1870, la colonización se intensificó y se extendió al actual territorio de los departamentos de Quindío, norte del Valle del Cauca y norte del Tolima. Durante la segunda mitad del siglo XIX fueron fundadas por los colonos un gran número de poblaciones.

La forma como fueron aprovechados esos territorios no favoreció la formación de la gran propiedad territorial. La colonización era llevada a cabo, primordialmente, por familias que no tenían la capacidad para pagar mano de obra, sino que, más bien, utilizaban la mano de obra familiar para explotar las tierras colonizadas. Esto dio origen a un nuevo tipo de sociedad en el occidente colombiano: mientras que, en el resto del país, el latifundio era la forma de propiedad más importante, en las zonas colonizadas predominaba la mediana propiedad campesina y familiar.

 Creación de la pequeña propiedad campesina en la etapa de la colonización. Los colonos, que no contaban con más brazos de trabajo que los de su familia, tenían que adecuar la dimensión del territorio que pretendían colonizar, a la limitación que esta circunstancia les imponía. Si no había mano de obra asalariada, de nada valía pretender el dominio sobre una vasta extensión no laborable. Además, la legislación limitaba la cabida de los predios adjudicables. De este hecho se derivaron consecuencias importantes en el orden económico-social.

 No se formaron, en general, grandes haciendas ni grandes masas de campesinos asalariados sin tierra como en otras regiones del país. En consecuencia la sociedad fue más igualitaria, lo cual se tradujo en la actitud liberal y progresista de sus habitantes.

 Se acentuó el núcleo familiar. Esta circunstancia tuvo por consecuencia el rígido patriarcalismo antioqueño. Para una sociedad en la que la mano de obra la suministraban los hijos, era un imperativo la proliferación. De allí lo numeroso de las familias antioqueñas. Luego, cuando la parcela no era suficiente, los hijos emigraban y se iniciaba nuevamente el proceso anterior.

 Aumentó la capacidad adquisitiva de la población. En el orden económico la consecuencia más importante fue el aumento de la capacidad adquisitiva. Una sociedad en la que todos trabajaban, en la que el beneficio se distribuía y en la que no se presentaban las vastas masas de asalariados con una capacidad limitada por un salario (que por lo regular era exiguo), tenía en conjunto una mayor capacidad de compra. El café, cultivo elegido por los colonos, llegó a ampliar aún más esa capacidad adquisitiva. Esto ayudó a desarrollar la industria porque allí había la acumulación suficiente del capital obtenida a través del comercio del oro, del tabaco y del café, y porque allí las masas tenían más dinero para comprar sus productos que los asalariados o semis siervos de las otras regiones colombianas.

Se unificó geográficamente una gran parte del occidente colombiano.

Se crearon, ampliaron y mejoraron las vías de comunicación. Ello con el fin de conectar los nuevos centros poblados entre sí, y a la región con el mar y el río Magdalena, por medio de caminos y ferrocarril.

Esta etapa, se inició en 1770 y terminó en 1874. Se caracterizó por la movilización colectiva de pobladores que formaron expediciones para establecer colonias, fundar pueblos y repartir tierras. En estas primeras colonizaciones se fundaron Sonsón, en 1797, Abejorral, en 1808 y Aguadas, en 1814, que, a su vez, serían puntos de partida para la colonización de otras zonas.

 En esta primera etapa, se colonizaron tres tipos de tierras:  el primer tipo, estaba conformado por tierras baldías otorgadas por el Estado de Antioquia para que grupos de colonos las habitaran. Mediante esta modalidad, fue colonizado el territorio ubicado entre los Farallones de Citará y el valle occidental del río Cauca. Allí fueron fundadas, en 1865, las poblaciones de Valparaíso, Jericó y Jardín.

El segundo tipo correspondía a las tierras selváticas sobre las que existían títulos de propiedad coloniales y en las que se presentaron enfrentamientos entre los colonos y los dueños de estas. En ellas, se iniciaron los procesos de colonización del Quindío y norte de Caldas.

El tercer tipo eran tierras obtenidas por comerciantes y terratenientes en las primeras décadas de la era republicana, en las cuales organizaron por su cuenta expediciones colonizadoras, vendiendo a colonos parte de sus tierras o convirtiéndolos en arrendatarios o aparceros.

La segunda ola de la colonización antioqueña comenzó con la promulgación, en 1874, de la ley 61 sobre la adjudicación de baldíos nacionales a cultivadores y finalizó en la segunda década del siglo XX. Esta etapa, se caracterizó por las ocupaciones individuales de tierras

 

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