La conquista de persia

En aquellos tiempos, el Imperio Persa no era ni la sombra de lo que había sido bajo Ciro o Darío I. Constantes problemas internos contribuían a debilitar la gigantesca monarquía. Los sátrapas no obedecían al poder central y el ejército era una masa enorme, pero indisciplinada y desorganizada. En el año 333 a.C., se libró la batalladle isso, en la que fue vencido el Rey de los persas, Darío III Codomano. La tienda, las riquezas, la mujer y las hijas de Darío, cayeron en poder del vencedor. Alejandro continuó  su victoriosa marcha hacia el Sur, sometiendo a Siria y a Fenicia. Entro en Egipto y el pueblo le recibió con alegría aclamándole como a un libertador.

Unas fiebres palúdicas le postraron en cama y murió a los 33 años de edad. Alejandro se preparaba para enfrentarse a Cartago.

Las conquistas que realizó prepararon el camino al Imperio Romano y contribuyeron indirectamente a su formación. A su muerte, tan vasto imperio fue repartido entre sus generales y dio origen a diferentes reinos.

Con las conquistas de Alejandro, la cultura griega se extendió por territorios inmensos, desde el Indo hasta Egipto. El oriente dejó  de ser asiático para convertirse en griego. Los romanos, en el siglo I, al conquistar estas regiones, encontraron pueblos que hablaban la lengua griega. En Egipto, Alejandría llegó a contar con más de medio millón de habitantes. Fue el puerto más rico y frecuentado del Mediterráneo oriental, y no solo un centro mercantil de primer orden, sino la capital del pensamiento científico y fisiológico del mundo. Merced a sus bibliotecas y a sus sabios, la cultura griega pudo sobrevivir a la caída de Roma. Este esplendor dio lugar al helenismo, un período de intenso cultivo de las artes y la letras.

 

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