La crisis monárquica durante Alfonso XIII



La crisis monárquica durante Alfonso XIII

El fin de la dictadura de primo de rivera, en enero de 1930, fue seguido por la caída de la monarquía, debilitada tras el respaldo que le había prestado. El rey perdió el apoyo de muchos sectores de la sociedad y de la política española.

Alfonso XIII, consciente de la gravedad de la situación, encarga formar el gobierno al general Dámaso Berenguer, con el propósito de restablecer la normalidad constitucional, pero este no logra conseguir el orden. Mientras tanto se forman asociaciones republicanas militares y de intelectuales integradas por personas prestigiosas como ortega y Gasset, quienes forman una conspiración antimonárquica. Berenguer decide exiliar algunos personajes y manda a fusilar a algunos de los oficiales sublevados, por ello fue considerado déspota, perseguido y obligado a dimitir en febrero de 1931.

Alfonso XIII no tuvo más salida entonces que encargar el gobierno al almirante Juan bautista Aznar, quien a pesar de organizar un gobierno de concentración con las personalidades de los viejos partidos dinásticos, en las elecciones municipales de abril de 1931tuvo que aceptar el triunfo de los republicanos, que empezaron a hacerse cargo del poder en las capitales de provincia, ante la acogida del republicanismo, el rey ceso sus funciones y salió exiliado.

Después de las elecciones el 14 de abril de 1931 se proclamo la segunda republica española.

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