La guerra de irak

Irak invadió militarmente al Emirato de Kuwait el 2 de agosto de 1990. Sadam Hussein pretendió con esta invasión recuperar económicamente a su país, pues quería que Kuwait renunciara a su “esquina petrolera” de Rumalia, al arrendamiento de dos islas petroleras y la condonación de su deuda externa. Cuando Irak prosiguió e invadió a Arabia Saudí, Estados Unidos ingreso en el conflicto para protegerla e invoco la alianza de los países occidentales consumidores de petróleo del medio oriente: Inglaterra, Alemania y Francia. Como consecuencia se organizó una fuerza militar conjunta a la que se sumó la Liga Árabe y la ONU.

El 17 de enero de 1991 se inició el ataque militar de occidente para liberar Kuwait. El 27 de febrero de 1991, por decreto oficial, Irak suspendió los ataques armados y acepto su derrota. En 1999, Estados Unidos volvió a atacar a Irak, pues éste, según la potencia del norte, seguía guardando armas químicas violando el acuerdo suscrito al respecto.

En 2002, los inspectores de armas de la ONU volvieron a Irak, después de que el presidente de Estados Unidos George W. Bush alertara, en la Asamblea General de las Naciones Unidas, sobre el peligro que constituía Iraq con sus armas de destrucción masiva. La inspección termino en marzo de 2003, después de lo cual el presidente Bush le dio a Saddam y a sus hijos 48 horas para evacuar el país si querían evitar la guerra. Estados Unidos recibió el apoyo del primer ministro del Reino Unido, Tony Blair, y del presidente del gobierno español, José María Aznar. La invasión para derrocar el régimen de Hussein se inició en el sur, llego a la capital y se alió con fuerzas Kurdas para tomar ciudades del norte del país, entre saqueos generalizados. Después de tres semanas de campaña, el líder iraquí fue derrocado y el concejo de seguridad de la ONU aprobó una administración estadounidense del país así como el levantamiento de las sanciones económicas. El partido Baas, de Hussein, fue abolido junto a todas las instituciones del régimen. Paul Bremer, diplomático estadounidense, fue el encargado de la administración iraquí y de la supervisión y reconstrucción del país, así como de su economía y del orden civil. No obstante, persistieron los ataques de los grupos que conformaban la resistencia, en los que no respetaron bandera ni neutralidad frente al conflicto. Finalmente, fue nombrado el primer presidente de la era posSaddam, con la responsabilidad de dirigir el país en el proceso transitorio hacia elecciones en el año 2005. El presidente Ghazi Ayil Al-Yawar cuenta con dos vicepresidentes: el kurdo Raush Shavis y el chiíta Ibrahim Al Yafari.

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