La masacre de las bananeras

La masacre fue perpetuada por united  fruit  company (UFC), esta empresa fue creada en Boston en 1899, llegó a magdalena a comienzos del siglo veinte. La mayoría de trabajadores eran contratados por subcontratistas. Se calcula que tenían aproximadamente entre 10.000 y 30000 trabajadores. El 12 de noviembre de 1928 uno de los sindicatos que funcionaba en la región  lanzó la huelga para presionar la solución  de un pliego de nueve puntos el pliego comenzaba con tres puntos  que pedían el cumplimiento de leyes colombianas sobre el seguro colectivo y obligatorio para los trabajadores, accidentes de trabajo y habitaciones higiénicas luego se exigía aumento salarial por el 50%, cesación de las comisariatos  y préstamos por vales, pago semanal contratación colectiva y establecimiento de más hospitales. Aunque sólo se exigía amoldarse a la escala de legislación laboral, la U.F. C se negó a negociar.

A instancias del General Carlos cortés Vargas, trasladado a la zona como jefe militar al otro día de iniciada la huelga la gerencia local de la u. F. c aceptó a medias los puntos de los vales y del pago semanal. El resto  lo consideró ilegal. En esas condiciones el clima laboral se deterioró y los trabajadores realizaron mítines permanentes, bloqueos de la vía ferroviaria y saboteos a las líneas telegráficas. Como el conflicto no se resolvía decidieron concentrarse en ciénaga, aunque dejaron piquetes de huelguistas por toda la zona. el gobierno central expidió el decreto legislativo expidió el decreto legislativo. En el que declara el estado de sitio en la zona por turbación del orden público y designaba a cortés Vargas jefe civil y militar de la misma este una vez recibió el esperado decreto se posesionó a la carrera y expidió a las 11:30 en la noche el decreto número uno que ordenaba disolver toda reunión mayor de tres individuos y amenazaba con disparar sobre la multitud si fuera el caso. En consecuencia a la un y media de la madrugada del seis de diciembre formó a la tropa delante de los concentrados en ciénaga. Luego de leer los respectivos decretos y decirle a la multitud que se retirara dio un plazo de cinco minutos que prolongó por uno más. Según cortés Vargas será prioridad cumplir la ley y se cumplió la masacre que siguió después es materia de disputa.

El General Carlos cortés Vargas, militar de carrera e historiador por afición, reconoció nueve muertos, el mismo número de los puntos del pliego de petición explicó su decisión con dos argumentos: la preservación de la autoridad es una situación casi insurreccional y la represión  de la huelga para anticipar el desembarco norteamericano. 

 

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