Las campañas napoleónicas



Las campañas napoleónicas

Durante el Consulado y el imperio, Napoleón tuvo que continuar las guerras contra las diversas coaliciones de las potencias enemigas: Inglaterra, Austria, Prusia y Rusia. Los monarcas de estos países veían en Napoleón un producto y una continuación de la Revolución. Napoleón con sus extraordinarias habilidades militares las venció a todas, engrandeció a Francia, redujo los territorios de Austria y Prusia, disolvió el Sacro Imperio, creo nuevamente el estado polaco y hasta los estados derrotados tuvieron que ser sus aliados forzosos. Para vencer a Inglaterra, decreto el bloqueo continental, invadió a Portugal y provoco los sucesos de España que culminaron también en la ocupación de este país por los franceses. El papa Pio VII por oponerse al bloqueo fue llevado prisionero a Paris.

El bloqueo perjudico más al continente que a Inglaterra y comenzó el malestar incluso de la burguesía francesa que apoyaba a Napoleón. El zar Alejandro reanudo el comercio en Inglaterra y Napoleón marcho sobre Rusia con más de medio millón de soldados. La campaña fue desastrosa por la inmensidad del territorio, la guerra de guerrillas de los cosacos y el frio. Napoleón se retiró y las demás potencias aprovecharon para combatirlo nuevamente. En 1814 Napoleón abdico y las monarquías vencedoras le respetaron el titulo imperial y le dieron la pequeña isla de Elba, en las costas de Italia. Pero poco después regreso a Francia y tomo el poder. Las potencias lo derrotaron en la batalla de Waterloo (1815) y lo desterraron a la isla inglesa de Santa Elena en el Atlántico.

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