Los fenicios

Los fenicios eran semitas que se dieron a conocer como pueblo desde fines del milenio ll a.de.c., cuando se establecieron en una estrecha franja de tierra de 300km de largo y 30 de ancho, junto al mar, en el territorio de la actual republica de Líbano. Nunca formaron un estado unificado. Cada ciudad llevo una vida de independiente de las otras, no formaron confederaciones y, con frecuencia, lucharon entre sí, las más importantes fueron Biblos, Sidón y Tiro.

Las ciudades fenicias vivieron su periodo de esplendor durante la decadencia de Egipto y hasta el apogeo del Imperio asirio, entre 1100 y 700 a.de.c. En estos siglos, el liderazgo lo ejerció Tiro. El más famoso de sus reyes fue Hiram, quien envió trabajadores y maderas a Israel para la construcción del templo de salomón. Desde el siglo Vll a.de.c., los fenicios padecieron la dominación sucesiva de asirios y babilonios y, más tarde, la de los persa.

La originalidad de los fenicios consistió en sus habilidades para la navegación, su comercio marítimo y sus industrias. La estrecha franja de tierra en que les toco vivir los lanzo al mar en busca de expansión y mercancías. Sus ligeras naves de doble fila de remos, construidas con los cedros del Líbano, los llevaron por todo el Mediterráneo. En sus travesías pasaron el estrecho de Gibraltar y llegaron hasta las islas británicas. En el siglo Vl a.de.c., por encargo de los egipcios, dieron la vuelta al continente africano, saliendo por el mar rojo hacia el sur y regresando por Gibraltar y el Mediterráneo.

Aunque carecían de independencia en sus ciudades, los fenicios disfrutaron de libertad en los mares de posesiones en lejanas tierras. En lugares civilizados obtenían permisos o concesiones para ejercer su comercio en ciudades claves; en las tierras lejanas y de pueblos primitivos, fundaban colonias y establecían factorías o puertos comerciales protegidos por una fortaleza. En ellas compraban muy barato, o robaban a los nativos los productos que luego vendían a alto precio a los egipcios, asirios y otros pueblos del Oriente. Una de las colonias más importantes fue la de Cartago (fundada en el 814 a.de.c.), en el norte de África. Esta ciudad llegaría a ser potencia comercial en esa área del Mediterráneo y la gran rival de Roma.

En comercio, los fenicios fueron los grandes intermediarios entre el cercano Oriente en los pueblos de Europa y África. Traficaban con lanas y plata de España, cobre de Chipre, trigo de Sicilia, ámbar de las tierras nórdicas, estaño de las islas británicas, marfil y oro de África. Sobre todo, se enriquecieron con la inhumana compraventa  de esclavos: por el engaño o la violencia capturaban nativos en las costas del Mediterráneo y los vendían en los mercados de Egipto y Asia occidental.

En sus astilleros se construían las embarcaciones y en los talleres se fabricaban objetos de bronce, hierro y cobre para venta de exterior. Los fenicios lograron darle transparencia al vidrio opaco de los egipcios y tenían los paños de lana de color púrpura, con la sustancia de un caracol marino llamado múrex. Tuvieron el monopolio de las ventas de estos paños: todo el mundo deseaba dichas telas, pero los fenicios mantenían en secreto sus técnicas de teñido, al igual que sus rutas de navegación.

 

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