Los primeros hominidos

 Hace un millón de años empezaron a desarrollarse en la zona oriental del continente africano y muy poco después en Eurasia, las primeras manifestaciones industriales del hombre. Estaban construidas por una serie de utensilios muy toscos inicialmente realizados a partir de guijarros a los que se le había dado una serie de golpes para construir el filo más o menos cortante, que irán evolucionando con el tiempo.

Los autores de estas industrias fueron el homo habilis, el homo erectus y los presapiens que se habían desarrollado en África oriental, Asia y Europa y que dejaron huella de su pasado en varios lugares de los tres continentes. Estas huellas no eran más que los utensilios que tallaron y posterior mente abandonaron; en otras respondían a cazadores o lugares de despiece; las menos a lugares de habitación propiamente dichos.

Se suelen encontrar estos restos en las orillas de los ríos o lagos, en las playas, en algunas cuevas, acompañados en ocasiones de huesos de animales e, incluso, de rastros de existencia de fuego.  

La inteligencia y la mano: La evolución del útil

 una de las notas más sobre salientes del proceso de la hominización fue la liberación de la mano y la posibilidad de asir y fabricar objetos. La evolución del hombre también se manifiesta en la evolución de sus útiles, siendo estos un reflejo, a veces muy brillante, de los avances de su anatomía y su intelecto. A medida que la inteligencia se va desarrollando, la mano será más precisa, permitiendo un mayor control de los actos, que se pueden observar en los utensilios de piedra o huesos que se fabricaron a lo largo de la prehistoria.

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