Régimen feudal: Vasallaje y feudo

Este sistema de tenencia de la tierra y servicio personal se generalizó en la mayor parte de Europa, si bien sus formas específicas variaron mucho de un país a otro y de un siglo a otro.

El  acto  mediante  el  cual  una  persona  se  convertía  en  vasallo  y  recibía  un  feudo  era  solemne  y  lleno  de colorido.    El vasallaje se confirmaba a través de dos ceremonias: el homenaje y la investidura. En el acto de homenaje, el futuro vasallo se arrodillaba ante su señor; le juraba fidelidad ofreciéndole combatir a su lado y otorgarle toda clase de ayuda, y le pedía que lo aceptara como vasallo. se  arrodillaba,  con  la  cabeza  descubierta  y  sin  armas,  y colocaba  sus  manos  juntas  entre  las  manos  del  señor.  Al homenaje seguía la fe, el juramento de fidelidad que se prestaba poniendo el vasallo sus manos sobre las Sagradas Escrituras o una reliquia. Luego seguía la investidura: el señor investía al vasallo del feudo y con este fin le entregaba un objeto simbólico, una rama o un terrón que representaba la tierra enfeudada. Mediante  el  homenaje  y  la  investidura  se  establecía  un  contrato  que  imponía  obligaciones  recíprocas.  El señor debía al vasallo protección y mantención. El vasallo debía ayuda y consejo. La ayuda más importante era  el  servicio  militar  o  servicio  de  hueste.  Como  un  señor  poderoso  tenía  a  muchos  vasallos,  el  vasallaje  le proporcionaba las fuerzas armadas necesarias para defender sus propiedades y las de sus vasallos y siervos.

Con  el  tiempo,  el  servicio  militar  quedó  reducido  a  cuarenta  días  al  año.  El  vasallo  debía  prestar  ayuda pecuniaria:  para  pagar  el  rescate  del  señor  que  había  caído  prisionero,  para  dotar  de  armadura  al  hijo primogénito del señor, para el matrimonio de la hija mayor, y para la partida del señor a Tierra Santa. Si cualquiera de las partes violaba el juramento del vasallaje pasaba a ser un felón, o traidor: en la Edad Media la traición era considerada el peor de los delitos que un hombre podía cometer.

Con  el  tiempo  no  sólo  las  tierras,  sino  también  toda  clase  de  funciones  y  derechos  públicos  fueron entregados  en  feudos.  El rey feudal gozaba de  un poder  muy  limitado.  Sólo  ejercía  autoridad  sobre  sus  dominios  propios  y  los  vasallos  inmediatos,  pero  no tenía ningún poder directo sobre la gran masa de la población. Cada señor gobernaba en sus dominios.

Compartir Publicación

0 0 vote
Article Rating
Suscribete
Notificar a
guest
0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments