Tula: la ciudad de las mazorcas gigantes

Toponímicamente, Tula tiene dos significados provenientes del náhuatl, en el primero equivaldría a “lugar de tules o juncos”, y en el segundo sería “ciudad o metrópoli”.

Tollan o tula fue considerad durante siglos un lugar mítico, hasta que unas excavaciones realizadas en el valle de México permitieron descubrir una cerámica desconocida de color plomizo, llamada por ellos púmbate, se sospechó que esta cerámica podía pertenecer a los míticos toltecas o habitantes de tula y se buscó su ciudad, que apareció en 1940 en el estado de hidalgo.

 En sus tierras decía la leyenda. Crecían unas mazorcas gigantes, que había que llevarlas rodando por el suelo.

Tula fue en realidad la capital de un estado posclásico, que domino el norte de Mesoamérica desde la caída de Teotihuacán hasta el siglo XII. Alcanzo su apogeo en el siglo XX, cuando llego a tener unos 60000 habitantes. El pueblo que la fundo era de lengua nahua.

La ciudad de tula fue la más hermosa de su tiempo y tuvo un gran desarrollo urbanístico. Su centro ceremonial contaba con dos grandes templos, el del sol (dedicado al dios         Tezcatlipoca) y el de Quetzalcóatl (serpiente emplumada).

Las colinas aun sin excavar, que ocupan una amplia zona, indican que tula era una ciudad extensa, cuyo estudio proporcionara nuevos datos. Posiblemente los chichimecas tomaron la ciudad y la destruyeron en 1178 de nuestra era.

 

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