Husos horarios

 El sistema de husos horarios fue ideado por el italiano Filopanti en una obra publicada en Londres en 1859, pero sólo comenzó a ser utilizado por algunas naciones de Europa en el año 1890. Éste se basa en la siguiente deducción: la Tierra demora 24 horas en dar una vuelta sobre su eje imaginario (movimiento de rotación), recorriendo 360° que divididos entre 24 da como resultado 24 sectores de 15° cada uno. De esta forma se ha dividido a la Tierra en 24 sectores de 15° de longitud, equivalentes a una hora, cada uno de los cuales es llamado huso horario.

 Esto facilita la determinación de la hora a nivel internacional, pues los territorios comprendidos dentro de un huso horario poseen la misma hora. Cabe señalar que es ésta una situación convencional, pues en realidad entre cada grado de longitud existen cuatro minutos de diferencia. Al establecer los husos horarios, fue necesario determinar un meridiano a partir del cual se comenzaría a contar un nuevo día. De esta manera se implantó la llamada Línea Internacional del Tiempo, que corresponde a una línea imaginaria que se extiende de polo a polo, que se superpone al meridiano de los 180°, aunque presenta una desviación en ciertas zonas para evitar pasar sobre algunas islas y éstas queden divididas en dos zonas con diferente fecha.

Dicha línea se creó con la intención de aclarar la diferencia de un día más o un día menos, al ser cruzada la línea imaginaria. Así, imaginemos que navegamos alrededor del planeta en dirección este; tal vez no nos percatemos de ello, pero por cada huso horario que crucemos, ganamos una hora, y cuando por fin rodeemos toda la Tierra, habremos atravesado veinticuatro husos horarios. Si no existiera la línea internacional de cambio de fecha, llegaríamos al punto de partida un día antes de la fecha local; por lo tanto, la línea corrige tal diferencia.

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