División del trabajo

La producción excedentaria también fue posible gracias a la división del trabajo, que la podemos definir como la forma de organización de la mano de obra de acuerdo con las capacidades para determinados oficios. ¿Por qué se dividió el trabajo? Las siguientes condiciones exigieron o permitieron la división del trabajo:

 La agricultura y la cría de animales requería mano de obra para varios oficios: pastoreo, preparación el terreno, siembra, cuidados, vigilancia de los depredadores y defensa de otros pueblos, cosecha, almacenamiento, distribución, etc. Además, en la medida que los asentamientos crecían, había que fabricar casas, caminos, murallas, edificios, graneros más amplios, etc. Las comunidades debieron repartir estas funciones entre sus miembros. Dentro de los ciclos agrícolas había tiempo libre que permitía desarrollar otras actividades igual de necesarias para la comunidad, tales como la elaboración de herramientas y utensilios. Así surgieron los oficios especializados de agricultor, artesano y mercader o comerciante. Posteriormente, se requirieron administradores, líderes religiosos para los rituales de adivinación de las condiciones climáticas y de las cosechas, guerreros que defendieran los cultivos y los excedentes, comerciantes, etc. De esta división social del trabajo surgirán luego las clases sociales. Surge el comercio La producción excedentaria elevó la expectativa de vida y disponibilidad de mano de obra en las sociedades neolíticas. El incremento exponencial de los excedentes y la aparición de nuevas necesidades dentro de las comunidades, permitieron el desarrollo del comercio. En vista de que cada vez producían más alimentos y de forma más eficiente, los grupos humanos vieron la posibilidad de intercambiar excedentes de sus cosechas por objetos y productos que necesitaban pero no disponían en sus pueblos. Además de cultivar determinados rubros, cada comunidad se especializaba en la fabricación de algunos objetos tales como ánforas de cerámica y cestos para transportar mejor y conservar los alimentos por más tiempo, nuevos utensilios para optimizar la productividad de la tierra o inclusive objetos de lujo como adornos, que intercambiaban bajo la figura del trueque, esto es intercambio de un objeto por otro que se considera de valor equivalente

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